Cuando los globulos rojos invaden nuestro cuerpo

A veces nuestro organismo compensa la falta de oxígeno aumentando la cantidad de los glóbulos rojos que tenemos. Esto no tiene por qué ser peligroso o nocivo para nuestro cuerpo, pero si el exceso es significativo, puede convertirse en un problema.

A veces no nos damos cuenta de que tenemos un exceso de glóbulos rojos, y necesitamos una analítica rutinaria para descubrirlo. Pero otras veces nadie nos libra de los síntomas, síntomas que se traducen en rubicundez de la cara, dolores de cabeza, mareos, e incluso una trombosis provocada porque la sangre se vuelve más espesa, y se puede coagular dentro de los vasos sanguíneos.

Cuándo se produce un exceso de glóbulos rojos
Son muchas las causas que pueden llevarnos a tener un exceso de glóbulos rojos. Lo más común es que el exceso se produzca para compensar una falta de oxígeno, puesto que son los glóbulos rojos los encargados de captar este oxígeno en los pulmones. Para compensar esto, el organismo crea más eritropoyetina (EPO), una hormona formada en los riñones que estimula la formación de los glóbulos rojos dentro de la médula ósea.
¿Pero qué puede llevarnos a sufrir un déficit de oxígeno? Son muchas las causas de la falta de oxígeno, como las enfermedades respiratorias crónicas, que hacen que la sangre no se oxigene como debería. Otra posibilidad es la de vivir en alta montaña: se encuentra más alta de lo que estamos acostumbrados, y notamos la baja presión. O la apnea del sueño, que produce paros de la respiración cuando estamos dormidos. O las anomalías del corazón, ya que disminuye la cantidad de sangre que debe pasar por los pulmones. Otras posibilidades son las anomalías de la hemoglobina, heredadas o producidas por tóxicos. La hemoglobina es la sustancia con la que los glóbulos rojos captan el oxígeno.
Pero si no hay déficit de oxígeno, el exceso de glóbulos rojos se puede deber al aumento de la eritropoyetina causada por problemas de riñón o por tumores en otros órganos. También puede deberse al exceso de corticoides o de testosterona, o a alteraciones de la médula ósea.

¿Cómo tratarlo?
Si se sufre de exceso de glóbulos rojos por el déficit de oxígeno, el tratamiento es el de la causa de ese exceso. Lo más importante, en todo caso, es prevenir las trombosis, ya sea mediante medicamentos que impiden la formación de los glóbulos rojos, o con extracciones periódicas de sangre.

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